La administración PDF Imprimir

En los días posteriores intento hablar con la administración. Intento que entiendan que han tomado una decisión sin conocimiento de causa. No han venido a mi casa nunca, no han hablado con los míos, no saben nada de mi vida. Me ofrezco para todo. Les pido una oportunidad.
 

Más tarde entiendo por qué me reciben. En las pocas reuniones que tenemos me siento maltratado. Intentan hundirme, que salga con la cabeza gacha y deje de molestarles. Me chillan. Me dicen barbaridades del tipo: “ni eres ni serás nunca padre en Cataluña” con un tono inquisitorial. Intentan que me retire del tema y les deje trabajar. No saben que todavía me animan más a luchar. Yo continúo pidiendo una oportunidad, manifestando mi interés por activa y por pasiva… pero nada. En ese momento no soy muy consciente, pero toda la maquinaria de la administración se ha puesto en marcha. Y es una maquinaria muy eficaz, muy bien engrasada, sin corazón.

 


Días más tarde y debido seguramente a mis conversaciones con parlamentarios de todos los grupos políticos me recibe la Secretaria General de la Consejería de bienestar social. Cuando me pregunta si todo lo que estoy manifestando lo he planteado alguna vez a los técnicos de la administración caigo en la cuenta de que por escrito, formalmente, nunca. Evidentemente no consta mi interés en ninguna parte aunque lo he reiterado hasta la saciedad. Ella me sugiere que lo ponga por escrito. Así lo hago y lo entro por registro. (ver escrito original)

 

También esos días intento acceder a una copia de mi expediente. Quiero saber de qué defenderme. Para entonces ya he hablado con varias asociaciones y personas involucradas en estos temas. Todas me indican que es algo a lo que legalmente tengo derecho. Sin embargo cuando pido una copia se me niega. El argumento (excusa) la protección del menor. Lo pido por escrito, por registro y nuevamente me es negado. El escrito de alegaciones a esta negativa que presento (ver escrito) está fuertemente argumentado. Esta negativa está recurrida judicialmente también.

 

Acceden a dejarme ver el expediente y así lo hago con mi abogada. Ese día la administración comete nuevamente fallos muy graves. Ese día estamos, por espacio de unas dos horas, anotando a mano lo que consideramos significativo, ante la atenta vigilancia de una funcionaria. Cuando días más tarde solicito una nueva consulta del expediente, porque es largo y quiero profundizar en mis notas, se me niega. La razón: la ley no prevé dos consultas. Pregunto por esa ley que sólo establece una. Evidentemente no existe. Es cierto, la ley no prevé dos, ni una ni cincuenta.

 

Comentarios  

 
#1 16-04-2011 05:38
no nos escuchan,no nos atienden,nos emos ofrecido a todo incluso a cernos analitica por drogadiccion,porque asta de eso nos acuso mi....suplique y suplique,pero como si suplicara a la parez,nosotros ni tan siquiera emos visto el espediente,ni el supuesto parte de lesiones que se supone que hay,ni nuestra abogada,que lo sigue buscando,ni la defensora del pueblo que tambien puse queja ante ella y lo solicito.aqui an cometido tantisimos fallos,que es por eso por lo que an sacado del baul de los recuerdos,para remober la kaka,y contra mas se remueve mas apesta.
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